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Basándose en documentos oficiales y ejemplos empíricos, este artículo analiza la estrategia deportiva de Catar para ganar atracción y generar poder blando a nivel global. El trabajo muestra cómo el país ha utilizado eficientemente el deporte como medio de modernización, diplomacia y poder blando, a través de una estrategia basada en la participación de actores e instituciones nacionales y extranjeras. Aunque la diplomacia deportiva de Catar ha sido muy ambiciosa, la nueva atención global ha llevado a un mayor escrutinio sobre las políticas internas nacionales. Esto ha resultado en una crítica masiva respecto a las alegaciones de corrupción y varios informes de abusos laborales hacia los trabajadores migrantes en el país. En consecuencia, los críticos consideran a Catar como un ejemplo de sportswashing, que se entiende como un uso deliberado del poder blando del deporte en un intento de alterar una reputación global manchada. Afirmamos que la estrategia catarí, aunque tenga un poco de ambas, puede ser utilizada para generar un contexto positivo para el desarrollo social y describimos cómo el país ha logrado involucrar a actores e instituciones extranjeras para contrarrestar las denuncias externas. El contexto creado por las exitosas estrategias de diplomacia deportiva y las críticas externas basadas en evidencia pueden generar un ecosistema adecuado para promover cambios culturales y políticos sustanciales, respeto por los derechos humanos y libertad individual. En este contexto, los países occidentales, las instituciones deportivas y los actores externos desempeñan (o no) un papel crucial como legitimadores, al igual que el dinero.
Søyland et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.