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Los servicios ecosistémicos son necesarios, pero no suficientes para el bienestar humano (sea cual sea su definición). El acceso insuficiente al servicio de provisión de alimentos del ecosistema es un factor particularmente importante en la pérdida del bienestar humano, pero todos los servicios ecosistémicos contribuyen de alguna manera al bienestar. Aunque quizás ha sido obvio durante mucho tiempo para los ecologistas, los vínculos entre los ecosistemas y los aspectos del bienestar humano, incluida la salud, han sido menos comprendidos entre la comunidad de ciencias sociales. Esta situación puede estar comenzando a cambiar, en parte gracias a la Evaluación de Ecosistemas del Milenio (MA). La causalidad entre los servicios ecosistémicos y el bienestar es bidireccional; está cada vez más claro que las sociedades que funcionan pueden proteger o mejorar los servicios ecosistémicos y, en consecuencia, que las sociedades con un bienestar deteriorado (mejor documentado en el caso de enfermedades crónicas como la malaria y el VIH/SIDA) también pueden experimentar un correspondiente declive en los servicios ecosistémicos.
Butler et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.