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Resumen: Indonesia es alternadamente elogiada como una historia de éxito en la democratización y menospreciada como un ejemplo de democracia de baja calidad. Este artículo explica tanto la sorprendente supervivencia de la democracia indonesia como sus defectos, centrándose en cómo logró repelir a tres posibles perjudicadores: el ejército, el islamismo y los disturbios étnicos y regionales. En cada caso, los perjudicadores democráticos recibieron concesiones y fueron incorporados al sistema democrático, en lugar de ser excluidos de él, lo que apunta a una capacidad de absorción en la democracia indonesia heredada del régimen autoritario anterior de Suharto. La resiliencia de la democracia indonesia y sus defectos no están en conflicto fundamental, sino que son dos caras de una misma moneda.
Edward Aspinall (jue,) estudió esta cuestión.