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ANTECEDENTES Y PROPÓSITO: La presencia de disfagia y aspiración en pacientes con accidente cerebrovascular se asocia con un aumento de la mortalidad y morbilidad. El reconocimiento y manejo temprano de estas dos condiciones a través de procedimientos bedside fiables y mínimamente invasivos antes de que surjan complicaciones sigue siendo un desafío en la práctica clínica cotidiana. Este estudio revisa las herramientas de cribado disponible en la cama para detectar el estado de deglución y el riesgo de aspiración en accidentes cerebrovasculares agudos mediante la observación cualitativa del diseño del estudio de población de referencia, flexibilidad clínica, fiabilidad y aplicabilidad a entornos de atención aguda. MÉTODOS: La búsqueda primaria se realizó utilizando las bases de datos de PubMed, Embase y Cochrane Library. La búsqueda se limitó a artículos sobre humanos escritos en inglés y publicados entre 1991 y 2016. Los criterios de elegibilidad incluyeron el reclutamiento consecutivo de pacientes hospitalizados con accidente cerebrovascular agudo y el desarrollo de un protocolo para el cribado del riesgo de aspiración durante la alimentación oral en esta población. RESULTADOS: De las 652 fuentes identificadas, se revisaron 75 artículos en su totalidad, sin embargo, solo 12 cumplieron con los criterios de selección. Las deficiencias notables en la mayoría de los protocolos de cribado bedside incluyeron diseños metodológicos deficientes y valores predictivos inadecuados para el riesgo de aspiración, lo que lleva a los clínicos a ser más conservadores al hacer recomendaciones dietéticas. CONCLUSIONES: La literatura es densa con métodos de cribado para evaluar la presencia de disfagia, pero con un bajo valor predictivo para el riesgo de aspiración después de un accidente cerebrovascular agudo. Aún se debe desarrollar una herramienta de cribado estándar, práctica y rentable que pueda aplicarse al bedside y ser interpretada por una amplia gama de personal hospitalario. Esta necesidad se destaca en entornos donde no hay personal capacitado en la evaluación de la disfagia ni procedimientos de instrumentación clínica disponibles.
Virvidaki et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.