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El desarrollo de fármacos desde el descubrimiento inicial hasta la comercialización en etapas avanzadas es un proceso largo y arduo en el que se consideran varios factores al decidir sobre un determinado isotipo de inmunoglobulina para un propósito terapéutico. No hay reglas generales sobre cuál isotipo se selecciona; sin embargo, las experiencias previas, la función efectora y la terapia específica a la que se dirige, así como pruebas extensas en las primeras etapas del desarrollo, ayudan en la selección del número de candidatos. Más de 20 anticuerpos monoclonales están aprobados por la FDA, y la mayoría son del isotipo IgG1, aunque recientemente se han aprobado varios moléculas no IgG1 y el número en desarrollo está en aumento. Las técnicas analíticas que examinan las propiedades fisicoquímicas de una molécula proporcionan información vital sobre la estabilidad y la eficacia de los terapéuticos con anticuerpos candidatos, pero la mayoría de estos estudios se realizan utilizando tampones estándar y bajo condiciones de almacenamiento bien definidas. Recientemente se ha vuelto evidente que el análisis de los terapéuticos con anticuerpos recuperados después de circular por la sangre muestra características fisicoquímicas alteradas, y en muchos casos las moléculas terapéuticas recuperadas del suero muestran menor potencia. Esta revisión examina algunos de estos estudios, con un enfoque en los cambios fisicoquímicos observados en las moléculas. Se destacan las tecnologías que pueden facilitar la selección rápida de los terapéuticos con anticuerpos candidatos directamente de la sangre. Los hechos indican que los programas de desarrollo de terapéuticos con anticuerpos deben incorporar la comprensión de la biología básica del isotipo y su estabilidad en suero, que es el entorno previsto del terapéutico.
Ivan Correia (Sáb,) estudió esta cuestión.