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El problema del origen de la vida (OOL) sigue siendo una de las preguntas científicas más desafiantes de todos los tiempos. En este ensayo, proponemos que, tras los recientes avances experimentales y teóricos en la química de sistemas, el principio subyacente que rige la aparición de la vida en la Tierra puede especificarse, en su sentido más amplio, y podría expresarse de la siguiente manera: todos los sistemas replicantes estables (persistentes) tenderán a evolucionar con el tiempo hacia sistemas de mayor estabilidad. Sin embargo, el tipo de estabilidad al que nos referimos es la estabilidad cinética dinámica, que es bastante distinta de la estabilidad termodinámica tradicional que domina el pensamiento físico y químico. Significativamente, este tipo de estabilidad generalmente se encuentra mejorado por una complejización creciente, ya que las características añadidas en el sistema replicante que mejoran la eficiencia de replicación serán reproducidas, ofreciendo así una explicación para la extraordinaria complejidad de la vida. Sobre la base de ese principio simple, es posible una reevaluación fundamental de la relación química-biológica subyacente, una que tiene amplias ramificaciones. En el contexto de la cuestión OOL, esta nueva perspectiva puede ayudar a clarificar aspectos centrales ahistóricos de la abiogénesis, en contraste con los muchos aspectos históricos que probablemente se han perdido para siempre en las brumas del tiempo.
Pross et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.