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El análisis de los registros de 216 sobrevivientes de leucemia a largo plazo revela dos tipos de pacientes: aquellos cuya supervivencia no parece depender en gran medida del tipo de terapia o su duración, y aquellos cuya supervivencia depende en gran medida del programa terapéutico de reinducciones periódicas. Se evaluó la significación pronóstica de la recaída hematológica y de la recaída meníngea. Las recaídas hematológicas tempranas debido a una terapia inicial inadecuada pueden dejar lugar a la esperanza si los pacientes son tratados correctamente después; las recaídas hematológicas tardías en pacientes tratados correctamente desde el inicio de su enfermedad tienen un pronóstico desfavorable. Un grupo de nueve niños que desarrollaron enfermedad meníngea durante los primeros 2 años de su enfermedad y que aún disfrutan de remisión hematológica completa 4 a 7 años después. Las recaídas meníngeas que ocurren después del tercer año tienen un pronóstico uniformemente malo. Las supervivencias a largo plazo probablemente poseen, al menos en el primer grupo, propiedades del huésped que no somos capaces de reconocer y de las que no podemos aprovechar.
Jacquillat et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.