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ANTECEDENTES: Los datos de estudios previos son inconsistentes, por lo que es incierto si, en qué medida y a qué nivel la actividad física recreativa influye en el riesgo de fracturas osteoporóticas en hombres. MÉTODOS Y RESULTADOS: Se inscribió a una cohorte de 2,205 hombres, de 49 a 51 años, en un estudio longitudinal basado en la población. La actividad física recreativa y otros hábitos de estilo de vida se establecieron en la línea de base y a las edades de 60, 70, 77 y 82 años. Durante 35 años de seguimiento, 482 hombres tuvieron al menos una fractura. Se utilizó la regresión de riesgos proporcionales de Cox para determinar las razones de riesgo (HR) de fractura asociadas con hábitos de actividad física dependientes del tiempo y covariables. Los hombres con un estilo de vida sedentario (HR 2.56, intervalo de confianza del 95% 1.55-4.24) o los hombres que caminaban o montaban en bicicleta solo por placer (HR 1.61, intervalo de confianza del 95% 1.10-2.36) tenían un riesgo ajustado aumentado de fractura de cadera en comparación con los hombres que participaron en actividades deportivas regulares durante al menos 3 h/semana. Al final del seguimiento, el 8.4% de los hombres con alta actividad física, el 13.3% de los hombres con actividad física media y el 20.5% de los hombres con baja actividad física habían sufrido una fractura de cadera. Según la estimación del riesgo atribuible a la población, un tercio de todas las fracturas de cadera podrían prevenirse mediante la participación en actividades deportivas regulares. Una alta actividad también confería un riesgo general de fractura reducido. CONCLUSIONES: Nuestros datos indican que las actividades deportivas regulares pueden reducir el riesgo de fracturas en hombres mayores.
Michaëlsson et al. (Mar,) estudiaron esta cuestión.