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Hemos estudiado la función motora manual en un hombre deafferentado por una neuropatía sensorial periférica severa. La fuerza motora estuvo casi sin afectar. Nuestros pacientes podían producir una amplia gama de movimientos de dedo preprogramados con notable precisión, involucrando sinergias musculares complejas de los músculos de la mano y del antebrazo. Podía realizar movimientos individuales de los dedos y delinear figuras en el aire con los ojos cerrados. Tenía potenciales EEG pre y post-movimiento normales, y mostró el patrón normal bi/trifásico de activación muscular en músculos agonistas y antagonistas durante movimientos rápidos de las extremidades. También podía mover su pulgar con precisión a través de tres distancias diferentes a tres velocidades diferentes, y podía producir tres niveles diferentes de fuerza en la yema de su pulgar cuando se requería. Aunque no podía juzgar los pesos de los objetos colocados en sus manos sin visión, pudo igualar las fuerzas aplicadas por el experimentador en la yema de cada pulgar si se le daba una indicación mínima de movimiento del pulgar. A pesar de su éxito con estas tareas de laboratorio, sus manos eran relativamente inútiles para él en la vida diaria. No podía sujetar un bolígrafo y escribir, abotonarse la camisa o sostener una taza en una mano. Parte de su dificultad radicaba en la ausencia de cualquier corrección reflejo automática en sus movimientos voluntarios, y también en una incapacidad para mantener niveles constantes de contracción muscular sin retroalimentación visual durante períodos de más de uno o dos segundos. También fue incapaz de mantener largas secuencias de programas motores simples sin visión.
Rothwell et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.