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Con el fin de probar la hipótesis de que el agua potable rica en sodio puede causar un aumento en la mortalidad por hipertensión y sus consecuencias, se identificaron algunas comunidades abastecidas con dicha agua y se examinó su experiencia de mortalidad. Aparte de un leve exceso en la mortalidad por causas cardiovasculares en una población en North Lindsey posterior al ablandamiento artificial de su suministro de agua, la experiencia de mortalidad de estas poblaciones fue menor de la esperada si hubieran experimentado las mismas tasas específicas por edad y causa que Inglaterra y Gales. No encontramos evidencia de que los niveles de sodio en el agua potable por debajo de 250 mg/l conduzcan a un aumento en la mortalidad en adultos.
Robertson et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.