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En las próximas décadas, dos tecnologías emergentes—microfabricación e ingeniería celular—harán posible ensamblar sistemas que incorporen miríadas de unidades de procesamiento de información a casi ningún costo, siempre que no sea necesario que todas las unidades funcionen correctamente y que no haya necesidad de fabricar disposiciones geométricas precisas entre ellas. La transición a esta tecnología precipitará cambios fundamentales en los métodos para construir y programar computadoras, y en nuestra opinión, en la computación misma.
Abelson et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.