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El artículo examina los determinantes de la participación en dos revoluciones ucranianas, la Revolución Naranja en 2004 y la Revolución de la Dignidad en 2013–2014. Estas revoluciones fueron prueba del movimiento social que acompaña la transición post-comunista en un país de Europa del Este. Este movimiento social, en una sociedad en transición en el proceso de redefinir identidades etno-culturales tradicionales, definió una comprensión valor-racional de la democracia y la economía de mercado. Como resultado de la acción del gobierno ucraniano, estas dos revueltas (que ocurrieron con menos de diez años de diferencia) tienen características tanto similares como diferentes. Los métodos de regresión logística binaria utilizados en esta investigación revelan que ambas protestas son resultado de la división macroregional y las prioridades de política exterior de la población ucraniana. Sin embargo, al determinar la participación en la Revolución Naranja, estos factores también se combinan con principios de identidad lingüística, edad y diferenciación de estatus. En contraste, la participación en la Revolución de la Dignidad fue moldeada por el apoyo a los valores democráticos y de mercado.
Oleksandr Reznik (miércoles,) estudió esta cuestión.