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Muchos centros nacionales ahora cooperan con la Organización Mundial de la Salud en un sistema para monitorear información sobre reacciones adversas sospechosas a medicamentos terapéuticos. Aquí se proponen varios métodos para producir señales de manera sistemática a partir de los archivos informáticos, con el objetivo de indicar desproporciones en las frecuencias que pueden deberse a reacciones adversas. Las señales están destinadas a despertar sospechas y a estimular una investigación más profunda; no deben equipararse con advertencias de peligro. Se hace hincapié en la difusión de señales a los centros nacionales y en la lógica de interpretación. Es particularmente importante restringir el número de señales no urgentes, para asegurar una oportunidad razonable de una investigación exhaustiva a nivel nacional para cada una que se transmita.
D. J. Finney (Martes) estudió esta cuestión.