Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Prácticamente cualquier evaluación del bienestar, integridad o estado moral de una persona, así como las teorías morales y políticas fundamentadas en tales evaluaciones, dependerá crucialmente de la presunción de que sus preferencias y valores son en algún sentido importante propios. En particular, la naturaleza y el valor de la libertad política están íntimamente conectados con la presuposición de que las acciones que se le deja libre a realizar fluyen de deseos y valores que son verdaderamente una expresión del ‘autogobierno’ del agente. Sin embargo, todos sabemos que ninguna persona se hace a sí misma en el sentido de ser una ‘voluntad’ completamente formada e intacta que florece de la nada. Nuestros valores y preferencias se explican por referencia esencial a una variedad de influencias que han afectado nuestro desarrollo a lo largo de nuestras historias personales. Lo que se necesita, entonces, es establecer un relato de autodeterminación o autonomía que ayude a determinar en qué momento, y si los valores y preferencias con los que nos encontramos merecen la centralidad que las teorías morales y políticas les otorgan.
John Christman (vie,) estudió esta cuestión.