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Se ha encontrado que la desnutrición en las personas ancianas tiene una variedad de efectos perjudiciales que van desde el desarrollo de úlceras por presión hasta la incidencia de fracturas de fémur. Encuestas dentro de entornos hospitalarios han revelado que los pacientes ancianos a menudo son admitidos desde sus hogares en un estado de desnutrición, lo que indicaría déficits nutricionales en al menos una parte de la población. Sin embargo, la evaluación nutricional confiable en la comunidad es difícil y requiere mucho tiempo, con hallazgos sujetos a distorsiones por otras influencias. En consecuencia, hay una evaluación inadecuada y precisa del estado nutricional actual de la población anciana general, y las suposiciones a menudo se basan en hallazgos de investigación de las décadas de 1960 y 1970. A la luz de los cambios demográficos que se han movido hacia una población anciana cada vez más 'vieja', dicha investigación puede no ser ya relevante. Este artículo proporciona una revisión de la literatura disponible sobre nutrición en las personas ancianas que viven en casa e incluye posibles estrategias de cribado de evaluación que podrían ser utilizadas por enfermeras comunitarias.
Paula McCormack (Sat,) estudió esta cuestión.