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La revista de la era victoriana The Sanitarian utilizó en su encabezado el lema 'La salud de una nación es la riqueza de una nación'. Hoy, estamos redescubriendo esa sabiduría, reconociendo que la salud es, de hecho, una forma de riqueza. Además, estamos comenzando a entender que la riqueza no es meramente nuestro capital económico, sino que incluye tres otras formas de capital: social, natural y capital humano. La salud es un elemento clave del capital humano. Una comunidad sana es aquella que tiene altos niveles de 'capital' social, ecológico, humano y económico, cuya combinación puede considerarse como 'capital comunitario'. El desafío para las comunidades en el siglo XXI será aumentar las cuatro formas de capital simultáneamente. Esto significa trabajar con socios adecuados en el sector privado, haciendo del desarrollo humano el propósito central de la gobernanza, y integrando más estrechamente las políticas sociales, ambientales y económicas. Los jardines comunitarios, los sistemas de transporte sostenible y los programas de conservación de energía en proyectos de vivienda comunitaria son algunas de las formas en que podemos construir capital comunitario.
Trevor Hancock (Sat,) estudió esta pregunta.