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El propósito de este estudio fue determinar si la actividad física, la condición aeróbica y la fuerza isométrica durante la adolescencia eran predictores de los niveles de factores de riesgo cardiovascular en la adultez joven. Se llevaron a cabo las siguientes mediciones: consumo máximo de oxígeno (VO(2)max), contracción voluntaria máxima (MVC) en cuatro grupos musculares, actividad física (cuestionario), presión arterial (PA), colesterol total, colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), triglicéridos, variables antropométricas y % de grasa corporal (suma de cuatro pliegues cutáneos). Los datos fueron recopilados del estudio danés de juventud y deportes, un estudio observacional longitudinal en el que se realizaron dos mediciones durante un período de ocho años. Los hallazgos de este estudio indicaron que las relaciones entre los niveles absolutos de condición física y actividad durante la adolescencia y el nivel subsecuente de factores de riesgo de ECV son débiles. Sin embargo, los cambios en la condición física y la actividad física estuvieron relacionados con los niveles absolutos de factores de riesgo de ECV en la adultez joven, especialmente en hombres. Se encontraron relaciones débiles entre los cambios en la condición física/actividad y los cambios en los niveles de factores de riesgo de ECV en ambos sexos. En conclusión, muchos sujetos cambiaron sus niveles de actividad física y condición física entre la adolescencia y la adultez joven y los cambios, especialmente en la condición aeróbica, parecían ser el mejor predictor de los niveles de factores de riesgo de ECV en la adultez joven.
Hasselstrøm et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.