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El ejercicio físico tiene efectos positivos en el funcionamiento cognitivo tanto en adultos mayores sanos como en adultos mayores ambulatorios con demencia. El presente estudio investigó si una intervención multimodal de movimiento de 10 semanas realizada en posición sentada puede ralentizar el deterioro cognitivo en residentes de hogares de ancianos con demencia y muy frágiles físicamente. Nuestro análisis reveló que los participantes en el entrenamiento no mostraron un deterioro cognitivo general adicional a lo largo del estudio y una mejora significativa en el subtítulo de orientación/praxia del ADAS-Cog (p = .04). En contraste, el grupo de control demostró un declive significativo en la puntuación total del ADAS-Cog (p = .02). Estos resultados podrían ser relevantes para la práctica geriátrica, ya que indican que una intervención física de corto plazo – incluso en posición sentada – puede desacelerar el deterioro cognitivo y la demencia a pesar de la fragilidad física.
Thurm et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.