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Se ha realizado un estudio cuantitativo de las respuestas cerebrales regionales a estímulos térmicos no dolorosos y dolorosos en seis voluntarios normales mediante el monitoreo de mediciones seriadas del flujo sanguíneo regional medido por tomografía por emisión de positrones (PET). En comparación con una línea de base de estimulación cálida, no se observaron cambios estadísticamente significativos en el flujo sanguíneo en relación con el aumento del calor no doloroso. Sin embargo, se observaron aumentos altamente significativos en el flujo sanguíneo en respuesta al calor doloroso en comparación con el calor no doloroso. Estos cambios se dieron en la corteza cingulada contralateral, el tálamo y el núcleo lenticular. Estos hallazgos se discuten en relación con observaciones fisiológicas previas de respuestas a estímulos nociceptivos en humanos y primates.
Jones et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.