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Desde su concepción hace dos décadas, el paradigma Th1-Th2 ha proporcionado un marco para entender la biología de las células T y la interacción entre la inmunidad innata y adaptativa. Las células T naïve se diferencian en células T efectores con un potencial funcional mejorado para orquestar la eliminación de patógenos, en gran medida bajo la guía de citoquinas producidas por células del sistema inmunológico innato que han sido activadas por el reconocimiento de esos patógenos. Esta educación secundaria de las células T post-tímicas proporciona un mecanismo para igualar adecuadamente la inmunidad adaptativa con las señales de primera línea del sistema inmunológico innato. En parte debido a la identificación rápida de nuevas citoquinas de las familias IL-17 e IL-12 mediante búsquedas en bases de datos, se han identificado ahora los factores que especifican la diferenciación de un nuevo linaje de células T efectoras—Th17—proporcionando un nuevo brazo de la inmunidad adaptativa y presentando un modelo unificador que puede explicar muchos aspectos hasta ahora confusos de la regulación inmune, la patogénesis inmune y la defensa del huésped.
Weaver et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.