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La llegada de las terapias dirigidas para el tratamiento de cánceres humanos ha añadido significativamente a nuestro arsenal mientras nos esforzamos por prolongar la supervivencia del paciente minimizando la toxicidad. En cánceres impulsados por un oncogén dominante, las terapias dirigidas han llevado a mejoras notables en la respuesta y supervivencia, mientras que en otros el resultado ha sido más modesto. Un aspecto clave para realizar el potencial de las terapias dirigidas es una mejor comprensión de los mecanismos de resistencia intrínseca o adquirida que limitan su eficacia. Los artículos en este CCR Focus proporcionan información sobre los mecanismos moleculares de resistencia a la terapia dirigida. Los recientes descubrimientos de las vías moleculares que median la resistencia intrínseca a la terapia dirigida han llevado a la identificación de biomarcadores predictivos que permiten una mejor selección de pacientes para el tratamiento de primera línea. Igualmente importante, la identificación de los mecanismos de resistencia adquirida tras la terapia de primera línea ha llevado al descubrimiento de nuevos agentes que superan estos mecanismos de resistencia. Mejorar la eficacia de las terapias dirigidas en el futuro requerirá ampliar nuestra comprensión de los mecanismos de resistencia, el desarrollo de nuevas generaciones de agentes dirigidos diseñados racionalmente y traducir esta información a la clínica para seleccionar a los pacientes para una terapia adecuada. (Clin Cancer Res 2009;15(24):7471-8).
Ellis et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.