Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
El consumo de tabaco entre jóvenes sigue siendo un importante problema de salud pública. Muchas herramientas políticas diseñadas para reducir el consumo de tabaco entre jóvenes se basan en principios económicos. Este documento describe el contexto económico y político del consumo de tabaco con el objetivo de reducir el consumo entre jóvenes y explica la justificación económica para herramientas de control del tabaco como el impuesto de consumo y precio, leyes de aire limpio en interiores, leyes de acceso juvenil y la amplia provisión de información sanitaria al público. Una visión general de los modelos económicos de adicción proporciona el marco para un análisis empírico del impacto de estas políticas. Esto es seguido por un resumen de la evidencia empírica de la efectividad de diversas herramientas de control del tabaco que son principalmente de naturaleza económica. El hallazgo más consistente en esta literatura es que precios más altos de los cigarrillos desincentivan el consumo de tabaco entre jóvenes. En comparación con los efectos de la fiscalidad del tabaco y el precio sobre el consumo juvenil, la evidencia sobre la efectividad de las leyes de acceso juvenil y las leyes de aire limpio en interiores sigue siendo mixta e inconclusa. Se necesita más investigación para abordar cuestiones como: (1) los efectos de género, edad, raza y estado socioeconómico en la relación entre las políticas de control del tabaco y el consumo juvenil; (2) una mejor medición de las variables de resultado para tener en cuenta la naturaleza multidimensional de la dependencia; y (3) los efectos de los impuestos de consumo y otras políticas de control del tabaco en relación con una serie de dimensiones del consumo, tales como inicio, cesación y, más generalmente, las trayectorias del uso de tabaco que incluirían patrones de progresión, mantenimiento, regresión, cesación y recaída. Se necesitan datos longitudinales recogidos con más frecuencia que los actualmente disponibles para abordar las cuestiones mencionadas. Comprender el comportamiento de consumo no puede lograrse sin incorporar contextos familiares y otros contextos sociales.
Liang et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.