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Atribuir estados mentales a agentes no humanos ha demostrado incrementar su agrado y llevar a un mejor desempeño en tareas conjuntas en la interacción humano-robot (HRI). Sin embargo, actualmente no está claro qué características físicas deben poseer los agentes no humanos para desencadenar la atribución de mente y si diferentes aspectos de tener una mente (por ejemplo, sentir dolor, poder moverse) requieren diferentes niveles de semejanza humana antes de ser asignados fácilmente a agentes no humanos. El presente estudio aborda este problema modelando cómo el aumento del grado de apariencia similar a la humana (en un espectro que va de mecánico a humanoide a humano) cambia la probabilidad con la que se atribuye mente a los agentes no humanos. También probamos si diferentes estados internos (por ejemplo, tener hambre, estar vivo) requieren diferentes grados de humanidad antes de ser atribuibles a agentes no humanos. Los resultados sugieren que la relación entre la apariencia física y el grado en que se atribuye mente a los agentes no humanos se describe mejor como un modelo de dos lineas sin cambios en la atribución de mente en el espectro de robot mecánico a humanoide, pero un aumento significativo en la atribución de mente tan pronto como se incluyen características humanas en la imagen. Parece haber una diferencia cualitativa en la percepción de agentes conscientes versus inconscientes dado que el aumento de la apariencia similar a la humana por sí solo no incrementa la atribución de mente hasta que se alcanza un cierto umbral, es decir: los agentes deben ser clasificados como teniendo mente primero antes de que la adición de más características similares a las humanas aumente significativamente el grado en que se les atribuye mente.
Martini et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.