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A pesar de más de tres décadas de investigación sobre las fuentes y costos de lo que se ha convertido en una "epidemia" de malestar moral entre los profesionales de la salud, abarcando muchas disciplinas y roles clínicos, ha habido poco progreso significativo en abordar eficazmente el malestar moral. Creemos que el persistente sentimiento de frustración, impotencia y desesperación que aún domina la narrativa clínica del malestar moral señala la necesidad de una reorientación en la forma en que se entiende y se trabaja con el malestar moral. Fundamentalmente, el malestar moral revela inversión y energía moral. Es el llamado atribulado de la conciencia, una expresión de fidelidad a compromisos morales que se consideran amenazados o comprometidos. Es crucial que encontremos formas de empoderar a los clínicos para atender este llamado: apoyar la agencia y la voz moral de los clínicos, fomentar su resiliencia moral y facilitar su capacidad para contribuir a la reforma necesaria dentro de las organizaciones y sistemas en los que trabajan. Estos objetivos deben informar la expansión creativa en el diseño de estrategias para abordar el malestar moral en el día a día de la práctica clínica. Incluimos sugerencias sobre posibles direcciones que estas estrategias podrían tomar con la esperanza de fomentar una mayor innovación dentro de los entornos clínicos.
Carse et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.