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La estrategia de Suecia para contener la pandemia de COVID-19 se destaca a nivel internacional como más liberal en términos de no ordenar un confinamiento completo de la sociedad. Suecia mantuvo abiertas en gran medida sus escuelas primarias, centros de cuidado infantil e industrias. El gobierno apoyó financieramente a los trabajadores en licencia y aumentó su apoyo a los gobiernos regionales y locales que brindan atención médica y cuidado de ancianos. Sin embargo, el número de muertos en Suecia, que superó los 4000 a finales de mayo de 2020, contrasta marcadamente con los de otros países comparables, lo que plantea preguntas sobre el diseño de la estrategia y su adecuación. El documento sostiene que las suposiciones clave que sustentan la estrategia, por ejemplo, que las personas asintomáticas no transportan ni pueden transmitir el Coronavirus, o que el personal de los gobiernos locales y regionales tenía la capacitación y el equipo necesarios para abordar la pandemia, junto con problemas asociados con la coordinación de un sistema de salud descentralizado, pueden explicar el pobre rendimiento de la estrategia de contención sueca.
Jon Pierre (Fri,) estudió esta cuestión.