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En este artículo cuestionamos la validez del trastorno ficticio como un diagnóstico psiquiátrico significativo. Cuando se utiliza el diagnóstico, a menudo se asume que la persona que participa en el 'engaño' no está mintiendo en el sentido tradicional de ser deliberadamente engañosa. Además, se sabe poco sobre la etiología o psicopatología subyacente al trastorno ficticio, y se ha cuestionado la legitimidad del engaño como un trastorno mental. Se argumenta que, aunque el engaño por enfermedad puede ser más común de lo que se había asumido hasta ahora, el trastorno ficticio como un tipo distinto de trastorno psiquiátrico es conceptualmente defectuoso, diagnósticamente impráctico y clínicamente poco útil y debería ser eliminado de las nosologías existentes.
Bass et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.