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La investigación sobre las bases moleculares de las enfermedades malignas ha dado lugar al desarrollo de muchos nuevos agentes con potencial actividad antitumoral. La evidencia de un papel causativo del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), que ahora se considera un excelente objetivo para la quimioterapia del cáncer en humanos, conduce al desarrollo de inhibidores del EGFR. Actualmente, dos clases de agentes anti-EGFR están en uso clínico: anticuerpos monoclonales dirigidos al dominio extracelular del receptor, y los inhibidores de la tirosina quinasa del receptor de bajo peso molecular que actúan intracelularmente al competir con el trifosfato de adenosina para unirse a la porción de tirosina quinasa del EGFR. El efecto sobre el receptor interfiere con funciones biológicas clave que incluyen la detención del ciclo celular, la potenciación de la apoptosis, la inhibición de la angiogénesis y la invasión celular y metástasis. Cetuximab, un anticuerpo monoclonal, y los inhibidores de la tirosina quinasa del receptor gefitinib y erlotinib están actualmente aprobados para el tratamiento de pacientes con cáncer. Nuevos agentes con actividad clínica están entrando en la clínica, y se están explorando nuevas estrategias combinatorias con el objetivo de mejorar la potencia y farmacocinética de la inhibición del EGFR, para aumentar la actividad sinérgica en combinación con la quimioterapia y superar la resistencia a los inhibidores del EGFR.
Toffoli et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.