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Aunque la empatía es fundamental para la práctica del trabajo social, el grado en que puede ser medida, fomentada o enseñada es objeto de un intenso debate. Además, las definiciones de empatía son típicamente unidimensionales, refiriéndose a la capacidad de adoptar la perspectiva de otros para entender sus sentimientos, pensamientos o acciones. Tales definiciones no reflejan adecuadamente las realidades de la empatía en el contexto del trabajo social ni reconocen su potencial para conducir al malestar. Este estudio utiliza datos de 359 estudiantes de trabajo social para examinar relaciones entre varias dimensiones de la empatía (es decir, toma de perspectiva, preocupación y malestar), capacidad reflexiva y bienestar, con el objetivo de utilizar los hallazgos para desarrollar intervenciones basadas en la evidencia que ayuden al personal a desarrollar respuestas empáticas adecuadas a las experiencias de los usuarios del servicio. Aunque los estudiantes informaron niveles bastante altos de preocupación empática, también revelaron un considerable malestar empático. Se encontró cierta evidencia de que la capacidad reflexiva podría proteger a los estudiantes de trabajo social del malestar empático. Los hallazgos sugieren que los estudiantes requieren apoyo para desarrollar sus habilidades empáticas y reflexivas para gestionar efectivamente las demandas emocionales de la práctica. Se explora el uso de técnicas como la atención plena y el aprendizaje experiencial para mejorar tales habilidades. © 2013 © 2013 Taylor & Francis.
Louise Grant (Vie,) estudió esta cuestión.