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Se midió la concentración de lactato en sangre venosa durante la prueba de ejercicio de fuerza y velocidad para determinar si esta prueba es estrictamente aláctica o si depende del metabolismo anaeróbico láctico. Nueve sujetos masculinos entrenados, con edades de 23 a 29 años, participaron en este estudio. Se tomaron dos muestras de sangre en reposo, y luego para cada carga de trabajo (1 kg a 10 kg): al final de cada sprint (S1) y en el quinto minuto de recuperación (S2). Desde la primera fuerza de frenado, la concentración de lactato en sangre venosa aumentó de manera muy significativa durante la prueba de fuerza y velocidad (p menor que 0.001) y, una vez alcanzado el pico de potencia, la concentración de lactato en sangre venosa se mantuvo estable. El aumento de lactato para cada carga (deltaLA) disminuyó significativamente (p menor que 0.01). Desde el inicio del ejercicio hasta el pico de potencia, existió una correlación positiva significativa entre el aumento de potencia y el aumento de la concentración de lactato en sangre medida en S2 (r = 0.71, p menor que 0.001), mientras que hubo una correlación negativa entre la disminución de deltaLA y el aumento de potencia (r = -0.45, p menor que 0.01). En conclusión, la repetición de sprints durante la prueba de fuerza y velocidad indujo un reclutamiento del metabolismo anaeróbico láctico. La potencia máxima debe considerarse como una potencia aláctica y láctica anaeróbica. Las consecuencias de la acumulación de lactato en los músculos pueden ser una limitación de la potencia anaeróbica máxima.
Mercier et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.