Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Las emociones en la música se transmiten mediante una variedad de claves acústicas. En particular, la asociación positiva entre la intensidad del sonido y la activación (arousal) tiene una relevancia biológica especial. Sin embargo, aunque la normalización de la amplitud es un procedimiento común utilizado para controlar la intensidad en la investigación de la psicología de la música, se carece de comparaciones directas entre las evaluaciones emocionales de fragmentos musicales originales y normalizados en amplitud. En este estudio, 30 no músicos evaluaron retrospectivamente la activación subjetiva y el agrado inducidos por 84 fragmentos de música clásica de seis segundos, y otros 30 no músicos evaluaron los mismos fragmentos normalizados en amplitud. Siguiendo los modelos de redundancia de claves y de la lente de Brunswik de la comunicación acústica, planteamos la hipótesis de que las evaluaciones de activación y agrado serían similares para ambas versiones de los fragmentos, y que la activación podría predecirse eficazmente mediante otras claves acústicas además de la intensidad. Aunque la diferencia en las evaluaciones medias de activación y agrado entre los fragmentos originales y los normalizados en amplitud se correlacionó significativamente con el ajuste de amplitud, las evaluaciones para ambos conjuntos de fragmentos estuvieron altamente correlacionadas y compartieron un rango similar de valores, validando así el uso de la normalización de amplitud en la investigación de las emociones en la música. Dos parámetros acústicos, el flujo espectral y la entropía espectral, explicaron el 65% de la varianza en las evaluaciones de activación para ambos conjuntos, lo que indica que las características espectrales pueden predecir eficazmente la activación. Además, confirmamos que los fragmentos normalizados en amplitud estaban adecuadamente emparejados en cuanto a sonoridad. En general, los resultados corroboran nuestras hipótesis y respaldan los modelos de redundancia de claves y de la lente de Brunswik.
Gingras et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.