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Esta revisión meta-analítica encontró que el 51 % de los programas de prevención de trastornos alimentarios redujeron los factores de riesgo de trastornos alimentarios y el 29 % redujeron la patología alimentaria actual o futura. Se observaron efectos más grandes en programas que fueron seleccionados (versus universales), interactivos (versus didácticos), de múltiples sesiones (versus sesión única), ofrecidos exclusivamente a mujeres (versus a ambos sexos), ofrecidos a participantes de más de 15 años (versus más jóvenes), y entregados por profesionales de intervención (versus proveedores endógenos). Los programas con contenido de aceptación corporal e inducción de disonancia y sin contenido psicoeducativo, así como los programas evaluados en ensayos utilizando medidas validadas y un periodo de seguimiento más corto, también produjeron efectos más grandes. Los resultados identifican programas prometedores y delinean características de muestra, formato y diseño asociadas con efectos mayores, lo que puede informar el diseño de programas de prevención más efectivos en el futuro.
Stice et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.