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El Registro de Citología de San Diego recopiló resultados de exámenes de citología en más de 180,000 mujeres; más de 60,000 de ellas tuvieron múltiples exámenes. Se presentan las tasas de prevalencia e incidencia específicas por edad para citología sospechosa y positiva, así como para displasia, carcinoma in situ y cáncer invasivo de cuello uterino. Estos se analizan en términos de la morfogénesis del cáncer cervical. El carcinoma in situ alcanza su tasa máxima de incidencia entre mujeres de 25 a 29 años. Luego, las tasas disminuyen y continúan a un nivel bajo después de los 35 años. Este pico de incidencia a una edad temprana tiene implicaciones en la patogénesis del cáncer cervical. Las tasas de incidencia para displasia también aumentan rápidamente y a una edad más temprana que el carcinoma in situ. La displasia se mantiene con una alta incidencia durante un período de edad más prolongado que el carcinoma in situ, pero disminuye drásticamente después de los 40 años. La displasia y el carcinoma in situ juntos excederían las necesidades para el cáncer cervical invasivo y algunos necesitarían terminar por regresión. Las tasas de prevalencia para displasia y carcinoma in situ son varias veces mayores que sus respectivas tasas de incidencia. Las estimaciones de duración promedio para cada uno son 3.8 años de displasia y 8.1 años de carcinoma in situ. No toda enfermedad nueva que se desarrolla a partir de una población que ha sido repetidamente negativa citológicamente se encuentra en una etapa de carcinoma in situ. Los autores concluyen que entre el 10 y el 15% de los carcinomas del cuello uterino se vuelven invasivos al inicio de su desarrollo.
Dunn et al. (Miércoles,) estudiaron esta cuestión.
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