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Los dispositivos móviles contemporáneos generan grandes cargas de tareas computacionales intensivas, que no pueden ejecutarse localmente debido a las limitaciones de procesamiento y energía de cada dispositivo. Las instalaciones en la nube permiten a los dispositivos móviles-clientes descargar sus tareas a servidores en la nube remotos, dando origen a la Computación en la Nube Móvil (MCC). El desafío para la nube es minimizar el tiempo de ejecución de tareas y de transferencia de datos al usuario, cuya ubicación cambia debido a la movilidad. Sin embargo, proporcionar garantías de calidad de servicio es particularmente desafiante en el entorno dinámico de MCC, debido al ancho de banda variable en el tiempo de los enlaces de acceso, la capacidad de procesamiento disponible que cambia constantemente en cada servidor y el volumen de datos variable en el tiempo de cada máquina virtual. En este artículo, defendemos la necesidad de nuevas arquitecturas en la nube y mecanismos de migración que acerquen de manera efectiva el poder de computación de la nube al usuario móvil. Consideramos una arquitectura de computación en la nube que consiste en una nube de back-end y una nube local, que está conectada a la infraestructura de acceso inalámbrico (por ejemplo, estaciones base LTE). Esbozamos diferentes clases de políticas de migración de tareas, que abarcan desde las completamente descoordinadas, en las que cada usuario o servidor toma sus decisiones de migración de manera autónoma, hasta la estrategia de migración a nivel de nube de un proveedor de nube. Concluimos con una discusión sobre problemas de investigación abiertos en el área.
Gkatzikis et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.