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ANTECEDENTES: Cada año, aproximadamente 2 millones de bebés mueren debido a complicaciones del parto, principalmente en entornos donde no hay atención efectiva al nacimiento, especialmente una cesárea rápida. OBJETIVO: Revisamos el contenido, impacto, relación riesgo-beneficio y viabilidad de intervenciones para complicaciones obstétricas con alto riesgo atribuible a la población de lesiones hipóxicas relacionadas con el trabajo de parto, así como recursos humanos, desarrollo de habilidades e innovaciones tecnológicas para mejorar la calidad y disponibilidad de la atención obstétrica. RESULTADOS: A pesar de las asociaciones ecológicas del cuidado obstétrico con mejores resultados perinatales, hay evidencia limitada de que las intervenciones intraparto reduzcan la mortalidad o morbilidad neonatal relacionada con el intraparto. Ninguna intervención tuvo evidencia de alta calidad sobre el impacto en los resultados relacionados con el intraparto en entornos de bajos recursos. Si bien los datos de entornos de altos recursos apoyan la cesárea programada para presentación de nalgas e inducción postérmica, estas intervenciones pueden no estar disponibles o ser menos seguras en entornos de bajos recursos y requieren una evaluación de riesgos y beneficios. Las intervenciones prometedoras incluyen el uso del partograma, simfisotomía, amnioinfusión, maniobras terapéuticas para la distocia de hombros, mejor manejo de infecciones intraamnióticas y apoyo continuo durante el trabajo de parto. Ejercicios obstétricos, listas de verificación y dispositivos innovadores de bajo costo podrían mejorar la calidad de la atención. La redistribución de tareas a otros grupos podría aumentar la cobertura de la atención. CONCLUSIONES: Si bien la atención intraparto tiene como objetivo evitar lesiones hipóxicas relacionadas con el intraparto, falta evidencia rigurosa, especialmente en los entornos donde ocurren la mayoría de las muertes. Una atención efectiva en el nacimiento podría salvar cientos de miles de vidas al año, con inversión en infraestructura de salud, personal e investigación, tanto para innovación como para mejorar la implementación.
Hofmeyr et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.