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El concepto de ‘flexibilidad’ está en el corazón de la educación postobligatoria contemporánea. Se espera que las instituciones educativas adopten un enfoque flexible en su oferta de cursos, así como en la dotación de personal, el currículo y los arreglos de evaluación. De manera similar, se espera que los estudiantes adopten un enfoque cada vez más pragmático, adaptable y reflexivo en sus estudios. Si bien varias críticas académicas se han centrado en las implicaciones de estos cambios desde el punto de vista de las instituciones educativas y de quienes trabajan en ellas, se ha prestado menos atención a cómo los estudiantes individuales encuentran y actúan sobre las presuntas flexibilidades de su compromiso educativo. Este artículo examina cómo las nociones de flexibilidad estaban presentes en la ‘experiencia del aprendiz’ individual de una muestra variada de estudiantes a distancia (n=60) de todo el mundo, todos tomando cursos de grado proporcionados por el Reino Unido. Basándose en datos de entrevistas en profundidad, el artículo resalta un conjunto de tensiones recurrentes entre la agencia individual y la estructura social que parecen sustentar la experiencia del estudiante a distancia. En particular, el artículo discute cómo la mayoría de los estudiantes lograron mantener solo una ‘flexibilidad estratégica’ limitada hacia su aprendizaje, especialmente en términos de negociar cuestiones de tiempo, espacio, lugar y roles familiares y laborales existentes. Además, la medida en que los individuos pudieron ‘conducir’ la naturaleza de sus estudios parece estar influenciada significativamente por el género, la etapa de vida y el estado de empleo/ocupacional. Por lo tanto, el artículo concluye discutiendo la necesidad de ajustar las suposiciones académicas y de políticas sobre las ‘libertades’ de la educación a distancia globalizada.
Neil Selwyn (mié,) estudió esta cuestión.