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El papel del trasplante hepático en pacientes con cáncer de hígado o de conducto biliar no resecable sigue siendo un tema controvertido. Se llevó a cabo un análisis de 95 casos consecutivos para evaluar retrospectivamente el estadio tumoral patológico, de acuerdo con el sistema TNM, y los resultados después del trasplante. Se incluyeron pacientes con los siguientes diagnósticos: carcinoma hepatocelular (n = 52), carcinoma colangiocelular (n = 10), hepatoblastoma (n = 2), hemangiosarcoma (n = 2), carcinoma de conducto biliar (n = 20) y metástasis hepáticas de diferentes tumores primarios (n = 9). La tasa de supervivencia actuarial total a 5 años fue del 20.4%. La supervivencia media mejoró significativamente en los últimos 4 años en comparación con la era anterior (18.06 frente a 4.0 meses). Actualmente, 27 pacientes están vivos, con el seguimiento más prolongado superior a 12 años. Las incidencias de tumor residual o recurrente fueron 27 y 28, respectivamente. Particularmente en pacientes que se sometieron a trasplante por carcinoma hepatocelular o de conducto biliar sin diseminación tumoral extrahepática, los resultados fueron significativamente mejores; el tiempo medio de supervivencia alcanzado para estos dos grupos fue de 120 (p menor que 0.01) y 35 meses (p menor que 0.05). No se observó supervivencia prolongada sin recurrencia tumoral en pacientes con carcinoma colangiocelular o metástasis hepáticas. Estos resultados demuestran claramente que el trasplante hepático para malignidad hepatobiliar sigue estando justificado sobre la base de una cuidadosa selección de pacientes mediante un adecuado estadiaje tumoral.
Ringe et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.
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