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ANTECEDENTES: Los flavonoides de origen vegetal, que se encuentran abundantemente en nuestra ingesta dietética diaria, poseen propiedades antitumorales, antibacterianas y de captura de radicales libres. Forman constituyentes activos de varios medicamentos herbales y tradicionales. Se ha demostrado que varios flavonoides ejercen su acción interactuando con las topoisomerasas del ADN y promoviendo la ruptura específica del ADN. Por lo tanto, los flavonoides son candidatos potenciales en el diseño de fármacos. Aquí informamos que, aunque los flavonoides luteolina y quercetina son potentes agentes anti-leishmaniales, la luteolina tiene un gran potencial como compuesto líder en la quimioterapia de la leishmaniasis, una preocupación importante en los países en desarrollo. MATERIALES Y MÉTODOS: La ruptura de minicirculos de ADN del kinetoplast (kDNA) en parásitos tratados con fármacos se midió mediante electroforesis del ADN celular total, seguida de hibridación Southern utilizando kDNA etiquetado con 32P como sonda. La progresión del ciclo celular y la apoptosis se midieron mediante citometría de flujo usando yoduro de propidio y Annexin V etiquetado con isotiocianato de fluoresceína (FITC). RESULTADOS: La luteolina y la quercetina inhibieron el crecimiento de promastigotes y amastigotes de Leishmania donovani in vitro, inhibieron la síntesis de ADN en promastigotes y promovieron la linealización mediada por topoisomerasa II de los minicirculos de kDNA. Los valores de IC50 de la luteolina y la quercetina fueron 12.5 microM y 45.5 microM, respectivamente. Estos compuestos detienen la progresión del ciclo celular en los promastigotes de L. donovani, llevando a la apoptosis. La luteolina no tiene efecto sobre los blástos T humanos normales. Tanto la luteolina como la quercetina redujeron la carga parasitaria en el bazo en modelos animales. CONCLUSIÓN: La luteolina y la quercetina son agentes anti-leishmaniales efectivos. La quercetina tiene efectos no específicos en células T humanas normales, pero la luteolina parece no ser tóxica. Por lo tanto, la luteolina puede ser un fuerte candidato para el diseño de fármacos anti-leishmaniales.
Mittra et al. (Jue,) estudiaron esta pregunta.