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El conocimiento de las características de la estructura familiar puede ser útil para el pediatra a la hora de predecir el abuso infantil. Durante las últimas décadas, se han producido cambios progresivos desde la unidad familiar clásica de dos padres biológicos y sus hijos hacia una variedad de arreglos de convivencia parental. Lo más notable son los aumentos en embarazos adolescentes, maternidad no matrimonial, tasas de divorcio que aproximan al 50% de las tasas de matrimonio, y la frecuencia de padres sustitutos no relacionados, más a menudo hombres, que cohabitan en el hogar. En estos entornos, características identificables de la madre, el padre o sustituto, el niño, el historial familiar y el vecindario inmediato de la familia se han asociado con una mayor probabilidad de abuso infantil y/o conyugal. La información acumulada puede utilizarse para intervenciones preventivas.
Oliver et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.