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En este estudio reconsideramos las relaciones entre los estereotipos de género y las tres dimensiones universales del significado afectivo: Evaluación (E), Potencia (P) y Actividad (A). Análisis de regresión múltiple de conjuntos de datos comparables para Estados Unidos y Canadá están dirigidos a la pregunta más polémica encontrada en la literatura: ¿Hasta qué punto están diferenciados los estereotipos masculinos y femeninos a lo largo de la dimensión E? Encontramos que, neto de P y A, niveles más altos de bondad son consistentes con la percepción de que un rasgo está asociado con las mujeres. Esto sugiere que dos jerarquías de estatus operan en la genderización de rasgos: una jerarquía primaria, que se superpone con la jerarquía de poder que favorece a los hombres, y una jerarquía de estatus secundaria que favorece a las mujeres. Notamos que la ventaja de estatus de las mujeres en esta jerarquía secundaria podría entenderse como sexismo benévolo o, alternativamente, como reconocimiento social de la importancia del trabajo de cuidado de las mujeres.
Langford et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.