Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
ANTECEDENTES: Es importante determinar si los cambios permanentes en el estilo de vida pueden resultar de intervenciones de actividad física y si la salud puede verse afectada por estos cambios. OBJETIVO: Realizar un seguimiento de 10 años sobre la actividad física y el estado de salud autoinformado en participantes de un ensayo clínico aleatorizado de intervención de caminatas. MÉTODOS: De las 229 mujeres posmenopáusicas voluntarias que participaron en el ensayo clínico original, 196 (N = 96 intervención y 100 controles) completaron la entrevista telefónica de seguimiento a los 10 años. El protocolo de la entrevista incluyó preguntas sobre la caminata autoinformada para hacer ejercicio y con otros fines, el índice de deportes y ejercicio de Paffenbarger, el estado funcional y diversas enfermedades y condiciones crónicas. RESULTADOS: Los valores medianos tanto de caminata habitual para hacer ejercicio como de caminata total fueron significativamente más altos para las caminantes en comparación con los controles (para ambos, P = .01), con diferencias medianas de 706 y 420 kcal/semana, respectivamente. Después de excluir a las mujeres que informaron enfermedad cardíaca durante el ensayo original, 2 mujeres en el grupo de caminatas (2%) y 11 mujeres en el grupo de control (12%) informaron enfermedad cardíaca diagnosticada por un médico en los últimos 10 años (P = .07). También hubo menos hospitalizaciones, cirugías y caídas entre las mujeres del grupo de caminatas, aunque estas diferencias no fueron estadísticamente significativas (P>.05). CONCLUSIONES: Aunque limitado por el autoinforme, este estudio puede ser el primero en demostrar el cumplimiento a largo plazo del ejercicio en un ensayo controlado aleatorizado en mujeres mayores y sugiere que pueden haberse producido beneficios para la salud como resultado de estos niveles de actividad aumentados.
Pereira et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.