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El fenómeno del aumento del número de niqabis en Indonesia y Egipto se ha convertido en una preocupación para el gobierno, la academia y también la sociedad civil. Esto se debe a la participación de las niqabis o mujeres con niqab en redes terroristas. Esa pieza de tela que cubre la cara no es meramente la manifestación de la fe, sino que aparentemente conlleva una cierta doctrina ideológica del llamado Islam kaffah (Islam definitivo) a través del establecimiento de la khilafah islámica (califato islámico) en oposición a la democracia y el estado moderno. Este estudio tiene como objetivo observar hasta qué punto las niqabis negocian el Islam y su nacionalismo en sus respectivos países, Indonesia y Egipto, donde los musulmanes son la población mayoritaria. Este estudio empleó una mezcla de métodos, cualitativos y cuantitativos, involucrando a 205 niqabis de Indonesia y 87 niqabis de Egipto. Los datos cuantitativos se obtuvieron de 292 encuestados. Mientras que los datos cualitativos se recogieron de 27 niqabis mediante entrevistas en profundidad a través de la técnica de historia de vida, 6 egipcios y 21 indonesios. Se entrevistaron a doce figuras prominentes en Egipto e Indonesia y se realizaron dos grupos de enfoque en ambos países que involucraron a activistas, académicos, empleados del gobierno y líderes religiosos. El marco de este estudio es la contención entre el islamismo y el nacionalismo. Este estudio indica que hay una diferencia significativa entre las niqabis de Indonesia y Egipto en cuanto al orgullo nacional percibido. Alrededor del 30 por ciento de las niqabis indonesias no están orgullosas de ser ciudadanas indonesias, mientras que en Egipto solo alrededor del 3 por ciento. Se utiliza el interés bancario para medir su refinamiento islámico, mediante el cual las niqabis en ambos países comparten una opinión similar donde casi el 90% de ellas creen que la práctica no es islámica. Además, más del 50% apoya el sistema del Califato, lo que significa que una de cada cuatro niqabis considera que el gobierno existente es taghut (no islámico) y casi el 15% está de acuerdo en defender el Islam por medios violentos.
Siti Ruhaini Dzuhayatin (Vie,) estudió esta cuestión.