Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Se investigan las variaciones estacionales en la actividad de ondas baroclínicas y la estructura del chorro en el Hemisferio Norte basándose en más de 20 años de datos diarios. La actividad de las ondas baroclínicas en cada punto de la cuadrícula se representa para cada día por una función envolvente, la serie temporal filtrada de paso bajo del geopotencial cuadrado filtrado de paso alto. La actividad de ondas baroclínicas sobre el Atlántico exhibe un único máximo en enero, mientras que en el Pacífico muestra picos a finales de otoño y a principios de primavera, y un debilitamiento significativo a mitad del invierno, el cual es más evidente a nivel de la tropopausa que cerca de la superficie. Esta supresión ocurre a pesar de que la baroclinidad a bajo nivel y la intensidad del chorro son más fuertes a mitad del invierno. Con base en el análisis de campos de media móvil de 31 días para inviernos individuales, se demuestra que sobre ambos océanos la actividad de ondas baroclínicas está positivamente correlacionada con la fuerza del chorro en la parte superior de la troposfera para velocidades del viento de hasta ∼45 m s−1. Cuando la fuerza de los vientos del oeste supera este valor óptimo, como suele suceder sobre el Pacífico occidental durante mitad del invierno, la correlación es negativa: la amplitud de las ondas y los flujos meridionales de calor y momento zonal disminuyen con el aumento de la velocidad del viento. La velocidad de fase de las ondas aumenta con la velocidad del viento, mientras que el nivel de dirección desciende, lo cual es indicativo de los efectos crecientes de la advección del flujo medio y el atrapamiento de las ondas cerca de la superficie.
Hisashi Nakamura (Mar,) estudió esta cuestión.