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Predecir el futuro de una especie determinada representa un desafío sin precedentes a la luz de los muchos factores ambientales y biológicos que afectan el rendimiento de los organismos y que también interactúan con los impulsores del cambio global. En un experimento de tres años establecido en la estepa mongola, examinamos la respuesta de la hierba común Festuca lenensis a la temperatura y el agua manipuladas, controlando la variación topográfica, las interacciones planta-planta y la diferenciación ecotípica. La supervivencia de las plantas y las respuestas de crecimiento a un clima más cálido y seco variaron dentro del paisaje. La respuesta a la precipitación simulada aumentada ocurrió solo en ausencia de vecinos, demostrando que las interacciones planta-planta pueden superar los efectos del cambio climático. F. lenensis también mostró evidencia de adaptación local en poblaciones que estaban a solo 300 m de distancia. Los individuos de la pendiente superior empinada y seca mostraron una mayor tolerancia al estrés/sequía, mientras que aquellos de la pendiente inferior más productiva mostraron una mayor producción de biomasa y una mayor capacidad para hacer frente a la competencia. Además, la respuesta de esta especie a la precipitación aumentada fue específica del ecotipo, con la adición de agua beneficiando solo al ecotipo menos tolerante al estrés de la pendiente inferior. Este enfoque multifacético ilustra la importancia de situar los experimentos sobre cambio climático dentro de un marco ecológico y evolutivo realista. Las fuentes existentes de variación que impactan el rendimiento de las plantas pueden amortiguar o oscurecer los efectos del cambio climático.
Liancourt et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.