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Las tendencias poblacionales están impulsando un imperativo innegable: Estados Unidos debe comenzar a capacitar a sus médicos de atención primaria para proporcionar atención de mayor calidad y más rentable a las personas mayores con condiciones crónicas. Hacerlo requerirá iniciativas agresivas para educar a los médicos de atención primaria en la aplicación de principios de geriatría; por ejemplo, optimizando la autonomía funcional y la calidad de vida dentro de los modelos emergentes de atención crónica. Las opciones políticas para impulsar tales reformas incluyen lo siguiente: proporcionar apoyo financiero a las escuelas de medicina y programas de residencia que adopten innovaciones educativas apropiadas; adaptar el subsidio educativo de Medicare para reformar la educación médica de posgrado; e invocar requisitos estatales que exijan que los médicos obtengan créditos de educación continua en geriatría para mantener su licencia o para practicar como proveedores de Medicaid o directores médicos de hogares de ancianos. Este documento también argumenta que la experiencia de los geriatras podría ampliarse para incluir habilidades educativas y de liderazgo. Estos geriatras-líderes podrían convertirse en maestros en los programas educativos de muchas disciplinas. Esto requeriría cambios dentro y fuera de la medicina académica.
Boult et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.
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