La revascularización coronaria emergente sigue siendo la piedra angular del tratamiento del shock cardiogénico, mientras que las nuevas estrategias farmacológicas y de soporte mecánico requieren más investigación para demostrar beneficios en mortalidad.
El shock cardiogénico sigue siendo una de las condiciones más graves y desafiantes en la cardiología y es responsable de la mayor mortalidad intrahospitalaria asociada con el infarto de miocardio con elevación del segmento ST. La única estrategia de tratamiento significativa que ha demostrado reducir su incidencia y la mortalidad inherente es la revascularización coronaria emergente. La prevención debe centrarse en el reconocimiento temprano de los síntomas, la atención médica de emergencia prehospitalaria adecuada y la rápida revascularización primaria. Una vez establecido, el shock cardiogénico todavía tiene una tasa de mortalidad inaceptablemente alta. Se están investigando enfoques que incluyan nuevas terapias farmacológicas y otras formas de soporte hemodinámico mecánico. El posible papel de la respuesta inflamatoria sistémica ha llevado a la investigación de la inhibición de la síntesis de óxido nítrico, aunque los resultados iniciales con tilarginina fueron decepcionantes. El uso de dispositivos de asistencia ventricular izquierdo percutáneo parece prometedor, pero aún faltan datos concretos sobre el beneficio en mortalidad. El shock cardiogénico sigue siendo una condición desconcertante y a menudo fatal. El futuro puede requerir más investigación básica, traslacional y clínica.
Seabra‐Gomes et al. (Jue,) estudiaron esta pregunta.