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La introducción de licitaciones competitivas en la asignación de fondos para políticas urbanas a través del City Challenge y el Presupuesto de Regeneración Única ha cambiado significativamente el enfoque del Gobierno Británico hacia los problemas de declive y privación del centro de la ciudad. El Gobierno ha hecho grandes afirmaciones sobre los efectos beneficiosos de la competencia, particularmente en relación con el City Challenge. Este artículo informa sobre la investigación realizada sobre el impacto del City Challenge en las autoridades que no tuvieron éxito en asegurar financiación. Los resultados sugieren que se han formado algunas nuevas asociaciones (principalmente con el sector privado), algunos proyectos han avanzado a pesar de la falta de financiación del City Challenge, y algunas autoridades han adoptado nuevas formas de trabajar, incluyendo una mayor colaboración corporativa, interdepartamental y entre agencias. Sin embargo, hay un descontento generalizado con el proceso de licitación competitiva. Se discuten las implicaciones más amplias de la introducción de la competencia en la asignación de fondos urbanos, y se concluye que el enfoque actual nunca podrá ser una alternativa viable a una asignación de recursos más sustancial y racional basada en una evaluación de necesidades a nivel nacional.
Nick Oatley (Sun,) estudió esta cuestión.