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La clasificación funcional de los tres tipos de miocardiopatía ha sido útil para organizar el pensamiento de los profesionales. Las últimas tres décadas han sido testigos de enormes avances en la comprensión de la fisiopatología, el diagnóstico clínico y de laboratorio, y el tratamiento de estos trastornos. Nuevas puertas de exploración se están abriendo para responder preguntas persistentes como si la terapia médica altera las tasas de supervivencia a largo plazo en la miocardiopatía dilatada (congestiva), si la terapia inmunológica alterará el curso de la miocardiopatía dilatada o restrictiva/obliterativa, y si la manipulación genética o la terapia in utero prevenirá la miocardiopatía hipertrófica. Los objetivos de un tratamiento efectivo en todos estos trastornos siguen siendo los mismos: mejorar los síntomas, prevenir la muerte súbita y restringir o resolver el proceso básico de la enfermedad. Lograr estos objetivos requiere un enfoque multidisciplinario, que involucra a cardiólogos, cirujanos, inmunólogos, genetistas, biólogos celulares, virólogos y patólogos. Las perspectivas son que algún día el tratamiento ya no será un arte impreciso y paliativo, sino una ciencia definitiva y curativa.
Orie et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.