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LAS ÚLTIMAS DOS DÉCADAS han traído un progreso notable en nuestra comprensión de la base molecular de la hemofilia A. Esta enfermedad, que ya ha sido documentada como una tendencia familiar a sangrar en el siglo V, todavía persiste como el trastorno hemorrágico más común, afectando a 1 de
Lenting et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.