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Contribuciones recientes dentro de los Estudios Críticos de Gestión han argumentado a favor de compromisos críticos con la performatividad para reconocer y avanzar en la pluralidad de los cálculos de rendimiento dentro de las organizaciones. Sin embargo, incluso autores con mentalidad crítica persisten en utilizar cálculos gerenciales de rendimiento al criticar el fracaso de la gestión en sus propios términos. Igualmente, los análisis interpretativos de las narrativas de rendimiento como juegos de poder discursivos han ofrecido hasta ahora poco desafío sustantivo a las comprensiones gerenciales de la performatividad, ya que están orientadas alrededor de máximas de eficiencia, control y beneficio. En contraste con estas tendencias gerencialistas y conservadoras en las comprensiones existentes de la performatividad, unimos las nociones derivadas de ANT de performatividad ontológica y política, junto con la investigación empírica sobre proyectos y, específicamente, el fracaso del proyecto, para proponer que si las ontologías son performativas, múltiples y políticas, entonces las performatividades son ontológicas, múltiples y políticas, y por lo tanto son capaces de ser realizadas de otra manera; pero, crucialmente, podemos avanzar esta tesis solo si entendemos mejor cómo la performatividad gerencial simultáneamente otorga a otros y depende de aquello que está fuera de ella: un hinterland ausente de diferentes realidades performativas. Este movimiento teórico desafía cómo podríamos no solo entender, sino ensamblar múltiples realidades performadas, demandando nuevos recursos y respuestas metodológicas, analíticas y políticas para involucrar las performatividades.
Sage et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.