Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
La rigidez arterial se evalúa a menudo en medicina clínica, ya que no solo es un factor importante en la fisiopatología de la circulación sanguínea, sino también un marcador para el diagnóstico y pronóstico de enfermedades cardiovasculares. Hasta ahora, se han propuesto muchos parámetros para representar cuantitativamente la rigidez arterial y la distensibilidad, como el módulo elástico de presión-deformación (Ep), el parámetro de rigidez (β), la velocidad de onda de pulso (PWV) y la compliance vascular (Cv). Entre estos, la PWV se ha aplicado con más frecuencia en la medicina clínica. Sin embargo, esto depende de la presión arterial en el momento de la medición, por lo que no es apropiado como parámetro para la evaluación clínica de la rigidez arterial, especialmente en estudios sobre hipertensión. Por el contrario, el parámetro de rigidez β es un índice que refleja la rigidez arterial sin la influencia de la presión arterial. Recientemente, este parámetro se ha aplicado para desarrollar un nuevo índice de rigidez arterial llamado índice vascular cardio-tobillo (CAVI). Aunque este índice se obtiene de la PWV entre el corazón y el tobillo, es esencialmente similar al parámetro de rigidez β, y por lo tanto, no depende de los cambios en la presión arterial durante las mediciones. El CAVI se está utilizando ampliamente en medicina clínica como una medida para la evaluación de enfermedades cardiovasculares y factores de riesgo relacionados con la arteriosclerosis. En el presente artículo, explicaremos el trasfondo teórico del parámetro de rigidez β y el proceso para obtener el CAVI. Luego, se revisará la utilidad clínica del CAVI haciendo referencia a estudios recientes.
Hayashi et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.
Synapse has enriched 5 closely related papers on similar clinical questions. Consider them for comparative context: